Bandera RPDC

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BANDERA DE LA RPDC

jueves, 14 de noviembre de 2013

Alarmante acto servil al japon por parte de gobierno Surcoreano comenta ACNC.

    Pyongyang, 14 de noviembre (ACNC) -- En estos días, causa gran indignación de todos los coreanos el acto traidor de la banda títere del Sur de Corea, que amparó y reconoció el ejercicio del "derecho a la autodefensa colectiva" de Japón.
    Tal actitud surcoreana significa una tolerancia de los crímenes de guerra cometidos en el pasado por los imperialistas japoneses y un reconocimiento abierto de la ambición de nueva agresión de los nipones.
    Esto es un insulto a toda la nación coreana que sufrió la vergüenza por las bestias imperialistas japoneses y una acción traidora que autodenomina a sí mismos como lacayos de los agresores.
    La historia de agresión a Corea por el imperialismo japonés no es la historia de la antigüedad.
    Durante su dominación colonial sobre Corea, los imperialistas japoneses reprimieron a bayonetas a los inocentes habitantes indefensos, saquearon atrozmente los recursos naturales de Corea y les privaron a los coreanos hasta sus apellidos y nombres.
    Hasta ahora se oyen en esta tierra los llantos llenos de odio de las mujeres coreanas quienes fueron arrastradas por la fuerza como esclavas sexuales para el viejo ejército japonés.
    Es un acto que deja de ser coreano el mismo proceder de tomar la mano del enemigo jurado, país delincuente de guerra que elogia sin escrúpulos a los autores de agresión, lejos de exigirle la disculpa y recompensas.
    Hoy día, el ejercicio del "derecho a autodefensa colectiva" de Japón produce gran preocupación de la sociedad internacional, siendo una parte de las maniobras orientadas a realizar a toda costa el sueño de "esfera de coprosperidad de la gran Asia Oriental" no logrado en el pasado por los militaristas japoneses.
    Sin embargo, la camarilla de Park Geun-hye no cuestiona la historia de agresión del pasado y los actos de usurpación territorial de Japón, que dejó a la nación coreana un resentimiento imborrable, y se suma sin vacilación a las tentativas de guerra de agresión de las fuerzas extranjeras contra sus connacionales.
    A través de tales acciones de Park Geun-hye, que superan las de los "Cinco Traidores de Ulsa", toda la nación coreana ve el renacimiento del dictador de "Yusin" (renovación), "uniformado de último imperio japonés" y traidor vendepatria projaponés quien escribió con su sangre su fidelidad al emperador japonés.
    Todos los coreanos no perdonarán nunca los actos antinacionales de la banda títere colmada de la idea de servilismo a Japón.

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